Menú digital, no un PDF
Tu carta maquetada dentro de la web, por secciones, con precios y fotos. Se lee de un scroll en el móvil, carga al instante, y Google indexa cada platillo. Lo actualizas cuando cambias precios sin tener que rehacer un diseño.
Cuando alguien en Houston busca dónde comer, decide en menos de un minuto y casi siempre desde el teléfono. Tu web tiene ese minuto para enseñarle el menú, los precios y una foto que le dé hambre.
El recorrido de un cliente de restaurante es siempre el mismo: busca en Google o en Maps, mira las fotos, busca el menú, comprueba si estás abierto y decide. Todo eso en un semáforo o en el sofá. Si en cualquiera de esos cuatro pasos se encuentra un obstáculo, se va al siguiente resultado — y el siguiente resultado es tu competencia de la misma calle.
El problema más habitual no es que no tengas web: es que el menú está en un PDF. Se abre fuera de la página, hay que hacer zoom para leerlo, y en el móvil se lee fatal. Y hay algo peor que casi nadie sabe: Google no indexa bien el contenido de un PDF, así que si tienes el mejor mole de Houston pero está dentro de un archivo, nadie lo va a encontrar buscando "mole en Houston".
El otro agujero es depender solo de Instagram. Funciona para enseñar el plato del día, pero cuando alguien busca "taquería cerca de mí" a las 8 de la tarde, Instagram no aparece en Google Maps con tu menú y tu horario. Tu web sí.
Lo veo en nueve de cada diez restaurantes. Un menú en PDF obliga al cliente a descargar un archivo, esperar, y hacer zoom con dos dedos para leer los precios. Muchos abandonan ahí mismo. Yo maquetro el menú como parte de la página: se lee de un scroll, se carga al instante, y Google puede leer cada plato y cada precio — que es lo que te hace aparecer cuando alguien busca un platillo concreto.
No una lista genérica de funciones. Esto es lo que mueve la aguja concretamente en restaurantes y taquerías.
Tu carta maquetada dentro de la web, por secciones, con precios y fotos. Se lee de un scroll en el móvil, carga al instante, y Google indexa cada platillo. Lo actualizas cuando cambias precios sin tener que rehacer un diseño.
El 80% de la decisión de un comensal es visual. Si no tienes fotos buenas, te digo exactamente cómo tomarlas con el móvil: qué luz, qué ángulo y a qué hora del día. No hace falta contratar a un fotógrafo para empezar.
"¿Está abierto ahora?" es la primera duda. Tu web lo muestra arriba, sin que nadie tenga que calcular nada, y coincide con lo que dice tu perfil de Google para que no haya contradicciones.
Botón de llamar, de WhatsApp, enlaces a DoorDash o Uber Eats si trabajas con ellos, y el mapa que abre las indicaciones directamente. Cero pasos intermedios.
En Houston tu clientela vive en dos idiomas, y a menudo en la misma mesa. Tener la carta y la web en español e inglés ensancha bastante tu público sin cambiar nada de la cocina.
Los datos estructurados de restaurante (menú, horario, rango de precios, tipo de cocina) para que Google entienda qué eres y te muestre en las búsquedas de comida de tu zona.
Una familia busca "comida mexicana cerca de mí" en Houston. Google les muestra tres sitios. Abren el primero: menú en PDF, no carga, salen. Abren el segundo: fotos de 2019 y no saben si está abierto, salen. Abren el tercero: el menú se lee de un scroll, ven el precio de los tacos, hay una foto del plato y un botón que dice "Llamar". Cenan ahí. La diferencia entre ser el tercero y ser el primero no fue la comida — fue la web.
Quiero ser el terceroUna web de restaurante con menú digital, galería y contacto suele quedar entre $650 y $1.200 según el tamaño de la carta. Si además quieres pedidos online con cobro, entra en el rango de tienda.
Sí, y es lo primero que te enseño. Los precios de la comida cambian, y no tiene sentido que dependas de mí para subir un dólar un platillo. Te dejo el menú preparado para que lo edites tú en minutos, y te doy una sesión de formación al entregar. Si prefieres no tocarlo, con el plan de mantenimiento me encargo yo.
Ayudan mucho, pero no son un requisito para empezar. Un teléfono moderno con buena luz natural da resultados perfectamente buenos si sabes qué hacer, y te paso una guía concreta: junto a una ventana, a mediodía, desde arriba y sin flash. Cuando el restaurante ya esté vendiendo más, inviertes en un fotógrafo con ese dinero.
Te sirve precisamente por eso. Las apps de delivery se quedan entre el 15% y el 30% de cada pedido, y el cliente es suyo, no tuyo. Tu web te permite recibir pedidos directos por teléfono o WhatsApp sin comisión, y te deja enlazar a las apps para quien las prefiera. Lo normal es usar las dos vías: las apps para captar, tu web para que el cliente repita sin intermediarios.
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